Ideas anti zurdos, un espacio para defender la libertad.

Mostrando las entradas con la etiqueta Cambio climático. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cambio climático. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de abril de 2026

No apuestes contra el ser humano

 

En buena parte del discurso progresista contemporáneo hay una idea que se repite con insistencia: el planeta ya no da para más, la población es una amenaza, el crecimiento económico no da más y la prosperidad de millones debe ser contenida para evitar un supuesto colapso inevitable. Figuras como Bill Gates repiten este mantra y proponen alternativas para defender el planeta. Ese relato no es nuevo. Tiene décadas circulando con distintos disfraces en foros como el WEF, pero siempre conserva el mismo núcleo: el ser humano es presentado como una carga y no como una fuente de soluciones, como un ser torpe al que hay que ayudarlo a salir del problema.

Pocas historias desmontan mejor esa visión que la famosa apuesta entre Julian Simon y Paul Ehrlich. Ehrlich, autor de The Population Bomb, sostenía que el crecimiento demográfico llevaría al agotamiento de los recursos y al encarecimiento inevitable de las materias primas. Simon pensaba exactamente lo contrario: más personas no significaban solo más consumo, sino también más inteligencia, más creatividad, más capacidad para descubrir sustitutos, mejorar procesos y producir riqueza. El resultado ya es conocido. Ehrlich perdió la apuesta y tuvo que enviarle a Simon un cheque por 576,07 dólares, luego de que una cesta de metales seleccionada en 1980 terminara siendo más barata en términos reales diez años después.

Otras historias se ubican en el ya famoso y nada presente "Cambio Climático" una jugada maestra para desviar miles de millones de dólares a oenegés supuestamente expertas en evitarlo. Doctores climáticos viajando en primera clase por el mundo, como médicos que explican la enfermedad han sangrado recursos que bien pudieron destinarse en reducir la pobreza.

Lo importante es la lección de fondo: los recursos no son una cantidad fija e inmutable, como si el mundo fuera una bodega cerrada donde solo cabe repartir lo que ya existe. Esa es una visión pobre, estática y profundamente equivocada de la economía. Un recurso no es solo materia prima. Un recurso es materia más conocimiento. El petróleo, por ejemplo, brotaba solo desde el subsuelo, hasta que el ser humano le encontró un uso amigable que cambió para siempre la forma de vivir de millones de personas. Incluso su derrame tiene ya una intervención y mitigación gracia a la inteligencia humana.

Aquí está el punto que la izquierda rara vez quiere aceptar: la escasez no se combate con consignas, dietas, bailes, controles ni planificación central, sino con libertad, propiedad, inversión, competencia y creatividad. Cuando un bien se vuelve escaso, los precios envían señales. Esas señales impulsan ahorro, sustitución, innovación y eficiencia. Ningún burócrata puede procesar esa información mejor que millones de personas actuando libremente en un mercado abierto. Los agoreros del desastre, solo piensan en el Estado que les de fondos para explicar el supuesto cataclismo.

El pesimismo anticapitalista no solo se equivoca en sus predicciones, sino también en su forma de ver al ser humano. Lo trata como un consumidor voraz y tonto al que hay que frenar, vigilar y restringir. En cambio, una visión liberal entiende que cada persona adicional puede ser un inventor, un emprendedor, un científico o un trabajador capaz de mejorar la vida de otros. No se trata de romantizar la realidad ni de negar problemas como la contaminación o las malas políticas públicas. Se trata de decir las cosas como sonsin llegar a exageraciones: los problemas existen, pero no se resuelven reduciendo la libertad, sino ampliando la capacidad de respuesta de una sociedad que sin un Estado obeso puede responder.

Por eso también resulta tan dañino el discurso que plantea que el crecimiento debe frenarse, que el consumo debe reprimirse y que la población debe resignarse a una vida cada vez más limitada para “salvar al planeta”. Eso sí. Esas demandas solo son exclusivas para los que menos tienen, ya que los expertos siguen consumiendo abundantemente, viajan en aviones contaminantes que niegan al resto y en yates que descargan millones de desechos de combustibles fósiles. Esa idea, en el fondo, no confía en la innovación, ni en la empresa, ni en la ciencia libre, ni en la cooperación espontánea de las personas. Confía, más bien, en el racionamiento, en el control político y en la administración del miedo. Es una receta peligrosa porque convierte la escasez en ideología sectaria y dictatorial.

La historia económica demuestra algo distinto. Las sociedades más libres, con mejores instituciones, protección de derechos de propiedad y mercados más dinámicos, son las que han encontrado formas de producir más con menos. Han desarrollado tecnologías más limpias, sistemas logísticos más eficientes, mejores materiales, nuevos alimentos, nuevas energías y procesos industriales mucho más productivos. Es decir, no han negado los límites, pero los han enfrentado con inteligencia. Y eso cambia todo.

La disputa real, entonces, no es entre población y recursos volviendo a la teoría Malthusiana. La disputa real es entre dos maneras de entender a la humanidad. Una la ve como una masa que debe ser contenida porque amenaza con agotar el mundo. La otra la ve como una fuerza creadora capaz de expandir las posibilidades de ese mismo mundo. Una apuesta al miedo. La otra apuesta al talento humano.

Ganar la batalla intelectual contra las supersticiones más persistentes del pensamiento estatista, es urgente. No se puede seguir creyendo que en el futuro será inevitablemente una vida pésima sin opciones. La evidencia muestra lo contrario. Cuando existe libertad, el ser humano no solo consume recursos: crea nuevos, descubre usos inesperados, mejora procesos y multiplica oportunidades.

Ese es el gran mensaje que muchos todavía se niegan a aceptar. El problema no es que existan más seres humanos. El problema es cuando se les encierra en sistemas que castigan la innovación, castigan la empresa y premian el estancamiento. No apuestes contra el ser humano. Y sobre todo, no apuestes contra el ser humano cuando es libre.

Si te cansan los discursos que culpan al ser humano de todo, comparte este artículo y defiende la libertad como motor del progreso.

Share:

viernes, 21 de marzo de 2025

¿La culpa es de la Vaca? El eterno argumento de la izquierda sobre los problemas económicos


En el debate político latinoamericano, una constante ha sido la narrativa de ciertos gobiernos de izquierda que, frente a crisis económicas profundas, responsabilizan a factores externos como el neoliberalismo, los bloqueos comerciales o el imperialismo estadounidense. Este recurso, aunque eficaz desde lo comunicacional, siempre evade responsabilidades internas y omite datos objetivos que explican de manera más precisa las causas reales de dichos problemas.

El recurso fácil: culpar al “enemigo externo”

Cuando un país con orientación de extrema izquierda enfrenta inflación, escasez, déficit fiscal o migración masiva, el discurso oficial tiende a buscar culpables externos: “el neoliberalismo”, “el bloqueo económico”, "el cambio climático", o “las sanciones comerciales del imperio”. Esta estrategia, usada frecuentemente por líderes como Nicolás Maduro en Venezuela, Miguel Díaz-Canel en Cuba o Daniel Ortega en Nicaragua, funciona muy bien como cortina de humo frente a errores de gestión. Este tipo de argumento siempre les evita la autocrítica, desvía la atención pública y fortalece el relato de resistencia y soberanía nacional, pero ignora la evidencia de que los mayores factores de crisis están en las decisiones internas y las fracasadas políticas de odio al sistema de mercado.

¿Qué es el neoliberalismo y por qué se culpa de todo?

El 'neoliberalismo' es un concepto que siempre se usa como etiqueta genérica para todo lo que no se ajusta al modelo estatista. Sin embargo, en términos económicos, se refiere a políticas que promueven la libertad de mercado, la reducción del gasto público excesivo y la atracción de inversiones. Culpar al neoliberalismo de los fracasos de modelos estatistas que han restringido el mercado, como en el caso de Venezuela o Nicaragua, carece de sustento. Cuando hay controles de precios, subsidios insostenibles, y desconfianza hacia el capital privado, la consecuencia lógica es una economía distorsionada y débil.

¿Y los bloqueos comerciales? ¿Son realmente el gran problema?

Las sanciones impuestas por Estados Unidos a países como Cuba o Venezuela son reales, pero no equivalen a un “bloqueo total”. Cuba, por ejemplo, mantiene relaciones comerciales con más de 190 países, y Venezuela ha exportado petróleo a China, India, Rusia y a los Estados Unidos incluso durante sus peores crisis. La escasez de productos, la hiperinflación y el colapso de servicios públicos en estos países no se explican únicamente por restricciones externas, sino por décadas de mala gestión económica, corrupción generalizada y mala planificación.

Aranceles y supuestos castigos del capitalismo

Los aranceles existen en casi todos los países, independientemente de su ideología. La Organización Mundial del Comercio regula su uso y ofrece mecanismos de defensa para países en desarrollo. China, por ejemplo, combina un sistema político autoritario con una apertura comercial que le ha permitido convertirse en la segunda economía mundial. Lo logró con políticas pragmáticas, Zonas Económicas Especiales y atracción de inversión extranjera, no culpando a modelos ajenos.

El verdadero problema: políticas internas y falta de autocrítica

Los países que han fracasado económicamente suelen tener en común una serie de errores repetidos: emisión inorgánica de dinero, gasto público insostenible, empleo estatal sin meritocracia, corrupción estructural y eliminación de pesos y contrapesos democráticos. A esto se suma el mal uso de ingresos por materias primas sin diversificación productiva y un desprecio por la iniciativa privada. El resultado es claro: inflación crónica, pobreza estructural y migraciones masivas como las vistas desde Venezuela (más de 7 millones de personas han salido del país según ACNUR, 2024).

Casos recientes: Bolivia, Argentina y Colombia

En tiempos recientes, algunos gobiernos de izquierda han continuado con la práctica de culpar a administraciones anteriores por las crisis económicas, en lugar de asumir la responsabilidad de sus propias políticas. Casos como los de Bolivia, Argentina y Colombia reflejan esta tendencia.

Bolivia: El presidente Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS), ha reiterado en varias ocasiones que los problemas económicos del país son herencia de la gestión de su predecesor, Jeanine Áñez, a quien acusó de mal manejo económico y de la crisis derivada del golpe de Estado en 2019. A pesar de ello, el gobierno de Arce ha continuado con políticas similares, como la intervención estatal en la economía y el control de los precios, lo que ha exacerbado la inflación y el desabastecimiento de combustible y alimentos.

Argentina: En el caso de Argentina, el pasado gobierno de Alberto Fernández, junto con Cristina Fernández de Kirchner, dijeron que los problemas económicos del país son una consecuencia directa de la gestión de Mauricio Macri. Sin embargo, el reciente ascenso de Javier Milei, un economista liberal ha señalado la ineficiencia del gasto público y la alta inflación como causantes de la crisis, a pesar de demostrar los errores de las administraciones de izquierda, es blanco de frecuentes paros y acusaciones por no ser parte de la izquierda tradicional y de adoptar una visión que, según algunos medios y sindicalistas, ignora las raíces del malestar social.

Colombia: El presidente Gustavo Petro también ha acusado a los gobiernos anteriores, particularmente el de Iván Duque, de ser responsables de los problemas económicos del país, como el aumento de la pobreza y el desempleo. Petro, a pesar de su autodenominado progresismo, sigue criticando al modelo económico del pasado, lo que se ha convertido en una herramienta central de su retórica, sin una autocrítica sobre la eficacia de sus propias políticas implementadas hasta ahora, y de las marchas y contramarchas en sus decisiones de política económica.

Te invito a responder a la pregunta: ¿Qué podemos aprender de todo esto?


Share:

sábado, 18 de enero de 2025

Cuestionando la narrativa del cambio climático: ¿una herramienta de control social?

 


El cambio climático ha sido el tema central de debates científicos, políticos y mediáticos durante décadas. Sin embargo, detrás de esta narrativa aparentemente consensuada, surgen preguntas incómodas y discrepancias que se silencian en nombre de una agenda global propuesta por la ONU con sus diferentes nombres. Más allá de las evidencias de variaciones climáticas, ¿es posible que estemos ante un relato de ingeniería social diseñado para controlar a las personas a través de algo tan fundamental como la alimentación?


Evidencias del pasado: ¿natural o antropogénico?

La historia climática de la Tierra revela fluctuaciones significativas que ocurrieron mucho antes de la Revolución Industrial. Por ejemplo, el Período Cálido Medieval (siglos X-XIII) y la Pequeña Edad de Hielo (siglos XIV-XIX) fueron eventos climáticos que transformaron ecosistemas, economías y civilizaciones, sin intervención humana significativa. Estos cambios, impulsados por factores naturales como ciclos solares y actividad volcánica, evidencian que el clima de la Tierra es dinámico y responde a fuerzas naturales complejas.

Sin embargo, la narrativa dominante ignora estas realidades históricas, concentrándose en atribuir las variaciones climáticas exclusivamente a la actividad humana con énfasis en el mundo capitalista. ¿Por qué se desestima la influencia de fenómenos naturales? ¿Es un descuido científico o una estrategia deliberada?


El cuestionable rigor de los modelos climáticos

Los modelos climáticos, la base de las proyecciones catastróficas que justifican políticas restrictivas, están plagados de supuestos y estimaciones. De acuerdo con numerosos análisis, estas simulaciones han sobrestimado consistentemente el aumento de temperaturas y niveles del mar. Aunque los defensores de estas predicciones insisten en su precisión, las discrepancias son evidentes cuando fallan las inundaciones de ciudades costeras predecidas por el exvicepresidente de los Estados Unidos Al Gore hace más de una década. ¿Podemos basar transformaciones sociales y económicas radicales en herramientas científicas que no ofrecen certeza?

Además, algunos datos climáticos históricos presentan inconsistencias. Por ejemplo, la correlación entre niveles de CO2 y temperaturas globales no siempre es directa. Mientras que el CO2 se demoniza como el villano principal, paradójicamente, este gas se utiliza en invernaderos para estimular el crecimiento de cultivos. ¿Cómo justificamos esta contradicción en un mundo que supuestamente está en crisis por el aumento del carbono atmosférico?


El alimento como arma de control

La transición hacia modelos de producción agrícola "ecológicos" y "sostenibles" es presentada como una solución necesaria para frenar el cambio climático. Sin embargo, estas iniciativas parecen más orientadas a limitar la soberanía alimentaria que a proteger el medio ambiente. La promoción de dietas a base de insectos y restricciones a la producción ganadera son ejemplos de medidas que, en nombre del clima, podrían desestabilizar la seguridad alimentaria, particularmente en los países en desarrollo.

Es crucial analizar cómo estas políticas afectan a las economías agrícolas tradicionales. ¿Estamos priorizando una narrativa ambientalista sobre las necesidades básicas de millones de personas? Además, ¿quién se beneficia realmente de esta transición? Las élites que controlan los sistemas agrícolas globales parecen ganar mientras las poblaciones locales pierden. Averiguar sobre los intentos de cambiar el consumo de carne de res a carne sintética de Bill Gates confirma esta idea.


¿Cambio climático o agenda política?

Las políticas climáticas actuales están diseñadas para transformar radicalmente nuestras formas de vida, desde cómo comemos hasta cómo generamos energía. Sin embargo, estas transformaciones tienen costos sociales y económicos que recaen desproporcionadamente en las poblaciones más vulnerables. A medida que se implementan estas políticas, surge una pregunta inevitable: ¿es el cambio climático un problema ambiental o un pretexto para implementar un nuevo sistema de control global?

Las evidencias sugieren que el clima está cambiando, pero los motivos detrás de estas variaciones no pueden reducirse exclusivamente a la actividad humana. Ignorar las complejidades de los factores naturales y priorizar una narrativa unidimensional es una postura irresponsable que podría tener consecuencias devastadoras para la humanidad.

Sígueme y deja tu comentario sobre este tema.

Share:

Translate

Powered By Blogger

Labels

Libertad Socialismo Memes Estado Liberalismo América Latina Capitalismo Comunismo Ecuador Educación Videos Crecimiento económico Gasto Público Mercado Pobreza Venezuela Corrupción Cuba Planificación Populismo clientelismo político libertad individual Cambio climático Democracia Derechos Humanos Deuda Dictaduras Geopolítica Hayek Justicia social Milei Mises Populismo económico economía liberal juventud universitaria libertad económica Argentina Capital humano China Crisis Descentralización fiscal Dolarización Escuela Austriaca Ideología Impuesto inflacionario Impuestos Inflación Inmigración Inteligencia Artificial Intervencionismo Estatal Israel Izquierda Latinoamericana Karl Marx Lenguaje Marxismo Neoliberalismo Nicaragua Partido Política Salvaje Socialismo latinoamericano Subsidios Trump autonomía colectivismo desarrollo economía educación liberal inversión privada libertad de expresión libre mercado orden espontáneo populismo de izquierda precios productividad superávit fiscal 12 de octubre; mestizaje; Intercambio Colombino; epidemias coloniales; alianzas indígenas ALBA ANTIFA violencia Agenda verde Ajuste fiscal Alianzas Público-Privadas Aranceles Armenia Armenia y Turquía Automatización Autonomía digital Autonomía y control presupuestario Autoritarismo Axel Kaiser Ayn Rand Balcanes Bancos Centrales e inflación Big Data Blockchain Bloqueos viales Bolivia Bruselas Bukele Burocracia Business Intelligence CAN CONAIE Ecuador Calidad institucional Canadá Capital Capital físico Capitalismo creativo Capitalismo de libre empresa Capitalismo en China Carl Menger Carlos Rangel Ciclo económico artificial Colectivismo económico Comercio Comparación capitalismo vs comunismo. Competitividad Comunicación Confiscación silenciosa de la propiedad Conflictos geopolíticos Constituciones Constitución de Cádiz Constitución de Ecuador Control político Cooperación internacional Cooperativas. Corrupción estatal Corrupción política Costos unitarios Creatividad individual Crecimiento Criptoestafas Crisis del capitalismo. Crisis humanitaria Cuba dictadura; bloqueo; GAESA; militares; Remesas; Cuba Cultura de impunidad Curva de Laffer DDHH Daniel Noboa DeepSeek Derecho internacional y dictaduras Derecho natural vs derecho positivo Derechos de propiedad Desarrollo económico chino Desarrollo económico. Estructura productiva Descentralización Desempleo Desigualdad Desigualdad política Dictaduras latinoamericanas Dinero Disciplina fiscal Discursos mesiánicos Disney+ Doctrina Social de la Iglesia Déficit fiscal vs. sostenibilidad EPS Economía de Mercado Economía de escala Educación financiera Efectivo Eficiencia estatal Emisión monetaria Emprendedor Envidia social Escasez y libertad Escuela Austríaca Escuela de Salamanca Estado de Bienestar en América Latina Estado de bienestar Estado de derecho Estado empleador Estado fiscal-inflacionario Estado obeso Estado y libertad individual Estado y mercado Estados Unidos Estadísticas Estructura productiva Expansión crediticia Expansión del Estado FMI FOMO Fe y Economía Fidel Castro Fourier Complex Fracaso Fracaso del asistencialismo Friedman Gale Pooley Gasto público subnacional Gasto público y propiedad privada Genocidio Genocidios históricos Globalización Gobiernos de izquierda en América Latina Greg Abbott Guerra Hegel Henry Hazlitt Hombre superior Honor institucional IA en educación IA en el trabajo IESS IVA Ideas Antizurdos Ideología woke; Nuevas masculinidades; Sociedad tradicional; Fragilidad de Occidente; Masculinidad protectora Igualdad Igualitarismo Impuestos y pobreza Indisciplina fiscal en América Latina Informalidad y carga fiscal Innovación tecnológica Instituciones Inteligencia Humana Internet Intervención estatal y libertades individuales Intolerancia Inversión. Irán vs Israel; Conflicto Medio Oriente; Fundamentalismo islámico; Democracias occidentales; Ayatolás y libertad Irán y liberalismo Izquierda Izquierda antioccidental JOMO Javier Milei John Locke y propiedad privada. Juan de Mariana Jubilaciones Justicia Social Cristiana Justicia internacional Keynes Kirzner La rebelión de Atlas Lavado de dinero Ley de Wright León XIII Liberalismo económico Liberalismo político y económico Liberalismo social Libertad de pensamiento Libertad tecnológica Libros Ludwig von Mises MMT Stephanie Kelton análisis inflación y política monetaria Mamdani Masacres. Masas Masas; Democracia; Izquierda; Libertades; Política Maslow Mediocridad Mercosur Meritocracia Microcredenciales Migración forzada y socialismo Minería de oro Movilizaciones sociales Navidad y libertad Netflix Nueva York Occidente Oclocracia; Colectivistas; Minarquista; Planificación;Venezuela; Competencia Oclocracia; Populismo; Colectivismo PIB Palestina Paros Participación privada Películas Pensiones Petróleo Piketty y Varoufakis Planificación indicativa; Libre mercado; Intervención estatal; Rent-seeking Planificación pública Pobreza en China socialista Poder Políticas sociales liberales Populismo constitucional Populismo fiscal Praxeología Presión fiscal Presión tributaria en América Latina Presupuesto equilibrado Progreso Propiedad Privada. Párasito social Redistribución del ingreso Reducción del Estado Reforma económica. Reforma tributaria y crecimiento Reformas de Deng Xiaoping Reformas pro mercado Regímenes socialistas Reinserción social Religión Rentabilidad del capital Represión estatal Responsabilidad fiscal Retroceso económico Revolucionario Ricos Robert Nozick Roger Schank Salario Mínimo Salarios Seguridad Seguridad Social Servicio público Sindicatos Starlink Tamaño del Estado Tecnología satelital Terrorismo Texas educación. Tipo de cambio Tokenización Trabajo Transformación productiva Ultraizquierda Universidad Universidades disruptivas Unión Europea Valor Subjetivo Vargas Llosa Votos abuso de poder acumulación de reservas adoctrinamiento educativo agotamiento institucional ambientalismo extremo ambientalismo ideológico automatización industrial autoritarismo religioso bandas cambiarias batalla cultural beneficios laborales bienestar juvenil bloqueos Colombia 2021 brigadas médicas cubanas burocracia excesiva calidad de vida. calidad del gasto capitalismo vs socialismo capitalismo y condiciones de trabajo capitalismo y elecciones ceguera ideológica celebración en países libres censura comunista clientelismo colapso colapso productivo. combustibles combustibles América Latina competencia digital comunicación digital conciencia social política consumidor contratación pública control de precios control estatal control ideológico control social crisis del progresismo crisis del sindicalismo crisis económica crisis económica Bolivia Argentina Ecuador crisis económicas crisis social en Cuba crédito y crisis cuentas de ahorro educativas datos libres debate político basado en datos derechos de las mujeres desarrollo económico descubrimiento desinformación desinformación electoral desregulación deterioro económico dictadura dictadura cubana y pobreza dictaduras de izquierda dominación ideológica déficit comercial dólares economía del entretenimiento economía política del ajuste. emprendimiento emprendimiento y reglas claras encíclica rerum novarum equidad expropiación de la propiedad privada fake news política falacia de la ventana rota filosofía liberal fin del obrero clásico fracaso del socialismo fracaso del socialismo latinoamericano fracaso económico de Cuba fábrica oscura gasto subnacional historia de los derechos laborales historia económica liberal. ideología woke imperialismo imprimir imputación económica individualismo industria y empleo tecnológico. inestabilidad financiera inmigrantes innovación y mercados instituciones en América Latina inteligencia artificial y elecciones izquierda económica izquierda radical. izquierda y clima jornada laboral de 40 horas juventud y política juventud. keynesiano latinoamericano lenguaje político leyes desfinanciadas liberalismo español liberalismo y migración libertad académica libertad de mercado libertad educativa libertad vs teocracia lucha de clases izquierda manipulación ideológica medios progres medios progresistas meritocracia en peligro microescuelas migración. modelo económico del streaming. motosierra movimientos sociales nacionalizaciones necesidades negación de la realidad pandillas participación ciudadana pensamiento liberal periodismo de izquierda persecución LGBT plataformas de streaming población. pobreza. poder político política macroeconómica política migratoria. política monetaria. política. políticas públicas. políticas verdes productividad y salarios progreso económico protestas Chile 2019 pueblo organizado redes sociales reformas constitucionales regulación regímenes de izquierda remesas. rendición de cuentas renta básica universal resistencia ciudadana régimen iraní economía salarios y productividad sesgo mediático. sindicatos y déficit fiscal sistemas socialistas y restricciones soberanía económica socialismo autoritario socialismo cubano y mercado socialismo militante socialistas teocracia islamista teocracia y mercado teoría teoría austríaca y Minsky teoría monetaria moderna tipo de cambio flexible tramitocracia transferencias intergubernamentales ultraizquierda y desestabilización utopía valor económico ventaja comparativa vida plena. violencia woke Élites gobernantes Ética pública Ética tecnológica Índice Simón de Abundancia; Redistribución de la riqueza; Superabundancia; Libertad económica; Igualdad social vs progreso. Índices

Este blog presenta algunas ideas económicas sobre el comportamiento nefasto que tienen las ideas del colectivismo socialista, progresista o wokista, sobre la vida de las personas y los perjuicios que ocasionan en los países que las aplican.

Vistas a la página