Ideas anti zurdos, un espacio para defender la libertad.

Mostrando las entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de octubre de 2025

Por qué la Eliminación del Subsidio al Diésel no Implica Inflación en una Economía Dolarizada: Una Lectura desde la Economía de Oferta.

 


Dr. Armando José Urdaneta Montiel

La eliminación del subsidio al diésel en Ecuador ha provocado una intensa discusión pública, muchas veces marcada por percepciones más emocionales que racionales. Se ha repetido, casi como un dogma, que retirar el subsidio generará inflación, afectará a los sectores populares y desatará una cadena de aumentos en toda la economía. Sin embargo, un análisis desde la economía de oferta y la teoría económica ortodoxa permite entender que, en una economía dolarizada, este tipo de conclusiones carece de fundamento técnico.

Desde el año 2000, Ecuador renunció a su soberanía monetaria. El Banco Central no emite dólares ni puede expandir la base monetaria para financiar gasto público o estimular la demanda. La cantidad de dinero en circulación depende estrictamente del ingreso de divisas por exportaciones, inversión extranjera o remesas. En este contexto, la inflación clásica producto de una expansión monetaria excesiva es prácticamente imposible. Los precios solo pueden modificarse por causas reales, como cambios en los costos relativos, en la productividad o en los precios internacionales de los bienes importados.

Cuando se retira un subsidio como el del diésel, lo que ocurre no es un proceso inflacionario generalizado, sino un ajuste en los precios relativos de la economía. El combustible deja de tener un precio artificialmente bajo y comienza a reflejar su costo real. Este ajuste redistribuye el gasto de los agentes económicos: los consumidores y las empresas destinan una mayor proporción de sus dólares a pagar energía, lo que implica que deberán reducir su consumo en otros bienes y servicios. En una economía donde la masa monetaria está fija, cada dólar adicional que se gasta en diésel es un dólar menos disponible para otros sectores, generando un descenso de la demanda en esas áreas y, en muchos casos, una presión deflacionaria. En otras palabras, el retiro del subsidio no expande los precios en general, sino que reordena el uso de los recursos.

Este fenómeno puede incluso tener efectos positivos sobre la productividad y la eficiencia. Los subsidios prolongados distorsionan las señales del mercado, fomentando el consumo ineficiente de energía y reduciendo los incentivos para innovar o invertir en tecnologías más limpias. Cuando los precios reflejan los costos reales, las empresas se ven obligadas a mejorar su gestión, optimizar procesos logísticos y adoptar soluciones más sostenibles. La economía de oferta enseña que la eficiencia en la asignación de recursos es clave para el crecimiento de largo plazo; los precios subsidiados, en cambio, perpetúan ineficiencias y desvían capital hacia actividades de baja productividad.

El argumento de que la eliminación del subsidio perjudica a los más pobres también merece ser revisado con rigor. Los subsidios a los combustibles son, por naturaleza, regresivos. Los hogares de mayores ingresos y las empresas con mayor consumo energético capturan la mayor parte del beneficio, mientras que los sectores vulnerables, que consumen menos diésel directamente, apenas se benefician. Así, el subsidio actúa como una transferencia inversa: los no consumidores a menudo los más pobres terminan financiando a quienes sí lo usan, a través de los impuestos indirectos como el IVA que alimentan el presupuesto público.

Desde la óptica ortodoxa, la política fiscal debe orientarse hacia la eficiencia y la equidad mediante mecanismos focalizados. El dinero que el Estado destina a sostener subsidios universales podría emplearse en programas sociales directos, inversión en educación o infraestructura productiva, áreas donde cada dólar genera un retorno social mucho mayor. Además, mantener subsidios costosos en un entorno de restricción fiscal erosiona la sostenibilidad de las cuentas públicas, compromete la capacidad de inversión del Estado y limita la competitividad de largo plazo.

En definitiva, eliminar el subsidio al diésel no implica inflación en una economía dolarizada porque no existe un aumento en la masa monetaria ni una expansión de la demanda agregada. Lo que se produce es un reacomodo de precios relativos, un ajuste necesario que corrige distorsiones y libera recursos públicos para usos más productivos. A corto plazo, ciertos sectores podrían enfrentar aumentos de costos, pero estos efectos son transitorios y, a mediano plazo, la eficiencia ganada compensa los ajustes iniciales.

La verdadera justicia económica no consiste en mantener precios artificialmente bajos, sino en utilizar los recursos públicos donde generen el mayor beneficio social. Desde una perspectiva de economía de oferta, la eliminación del subsidio al diésel es una medida de racionalización económica, que fortalece la disciplina fiscal, mejora los incentivos de producción y promueve un crecimiento sostenible. En lugar de perpetuar un modelo de dependencia del gasto estatal, la economía ecuatoriana necesita avanzar hacia un esquema donde la productividad, la eficiencia y la asignación óptima de recursos sean las bases del bienestar colectivo.

En una economía dolarizada, eliminar subsidios no dispara la inflación, fortalece la eficiencia.
👉 Menos manipulación, más datos.
💻 Lee más artículos como este en Ideas Antizurdos.

Share:

viernes, 19 de septiembre de 2025

APP en Ecuador: la mejor herramienta contra la corrupción en obra pública.

 


En Ecuador, hablar de obra pública suele ser sinónimo de corrupción: sobreprecios, retrasos y contratos inflados. Las Alianzas Público-Privadas (APP) ofrecen una alternativa clara y transparente para invertir, construir y administrar proyectos sin que los políticos capturen los recursos. Este modelo ya funciona en la región y puede devolver a los ciudadanos la confianza perdida.

Contenido

  1. ¿Qué son y de dónde vienen?

  2. ¿Cómo funcionan y por qué reducen la corrupción?

  3. Evidencia y casos en Ecuador

  4. Lecciones de la región

  5. APP, libertad y participación ciudadana

  6. Agenda mínima para Ecuador

  7. Preguntas frecuentes (FAQ)

  8. Qué podemos hacer desde la sociedad civil

1) ¿Qué son y de dónde vienen?

Las Alianzas Público-Privadas (APP) son contratos de largo plazo donde el Estado regula y supervisa, mientras el privado financia, diseña, construye, opera y mantiene una infraestructura o servicio.
Nacen en los años 90 (Reino Unido, España, Chile) para resolver límites de inversión pública y profesionalizar la ejecución. En Ecuador existe un marco legal específico que permite desarrollar APP y atraer capital responsable.

2) ¿Cómo funcionan y por qué reducen la corrupción?

👉 Con incentivos bien alineados, desaparecen los “diezmos” y sobreprecios. El privado gana por eficiencia, no por influencias políticas.

3) Evidencia y casos en Ecuador

  • Aeropuerto de Quito: más de 10 años de operación bajo concesión con inversiones sostenidas y conectividad internacional.

  • Puerto de Posorja: terminal portuaria de última generación que elevó la competitividad exportadora.

  • Hidroeléctrica Sopladora: participación privada permitió acelerar fases críticas y mejorar la provisión energética.

4) Lecciones de la región

  • Perú – Aeropuerto Jorge Chávez: APP autofinanciada, expansión acelerada y servicios de estándar internacional.

  • Chile – Red de concesiones viales: más de 3.000 km de carreteras con mantenimiento y seguridad garantizados durante décadas.

5) APP, libertad y participación ciudadana

Las APP no “privatizan” el Estado, lo profesionalizan. El Estado conserva la propiedad y la regulación, mientras el ciudadano obtiene libertad efectiva:

  • Transparencia contractual: acceso público a contratos y KPIs.

  • Veedurías ciudadanas: participación de universidades, gremios y comunidades en el seguimiento.

  • Responsabilidad social: empleo local y capacitación en los territorios donde se ejecutan las obras.

👉 Frente al modelo estatista que concentra poder, las APP amplían la iniciativa privada y la vigilancia ciudadana.

6) Agenda mínima para Ecuador

  1. Banco de proyectos APP con análisis costo-beneficio y valor por dinero.

  2. Licitaciones 100% digitales con trazabilidad total.

  3. Contratos estandarizados con matrices de riesgo y KPIs claros.

  4. Unidad técnica independiente con data room abierto y tablero de control en línea.

  5. Auditorías externas y sociales obligatorias cada trimestre.

7) Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Las APP significan privatización?
No. El Estado sigue siendo dueño de la infraestructura y regula todo el proceso.

¿Quién paga en una APP?
Depende del contrato: puede pagar el Estado (según desempeño) o los usuarios con tarifas reguladas.

¿Qué pasa si el privado incumple?
Existen sanciones económicas, ejecución de garantías e incluso cancelación del contrato.

¿Por qué ayudan a reducir la corrupción?
Porque eliminan la discrecionalidad política, publican contratos y pagan por resultados verificables.

¿Qué gana el ciudadano?
Servicios más confiables, derecho a vigilar contratos, empleo local y obras de calidad.

8) Qué podemos hacer desde la sociedad civil

Impulsemos APP con reglas claras, contratos transparentes y control ciudadano permanente. Si queremos terminar con la corrupción en obra pública, necesitamos APP bien diseñadas que devuelvan libertad, competitividad y confianza al país.

Cada dólar que se roba la corrupción es un hospital menos, una carretera rota o una escuela abandonada. 🚨 Las APP son la mejor herramienta para cambiar esa historia. ¿Estás de acuerdo? Déjame tu comentario abajo y difundamos juntos esta verdad.

Share:

viernes, 5 de septiembre de 2025

Populismo presupuestario vs. responsabilidad fiscal

 

Ecuador en la encrucijada y el ejemplo de Milei en Argentina

Pocas herramientas políticas tienen un impacto tan profundo como el presupuesto estatal. A primera vista, puede parecer un documento técnico, lleno de cifras y cuadros. Pero en realidad es una declaración ideológica, una hoja de ruta de hacia dónde va un país. Y sobre todo: de quién paga el precio de las decisiones del presente.

En Ecuador, la Proforma Presupuestaria 2025 aprobada por la Asamblea Nacional expone de manera clara una realidad alarmante: el gasto público crecerá un 12 % respecto a 2024, mientras los ingresos no crecen al mismo ritmo. El resultado: un déficit fiscal de USD 5 625 millones, equivalente al 4,4 % del PIB. En otras palabras, el Estado gastará mucho más de lo que tiene, apostando a que el futuro lo resuelva.

Este modelo de gestión es ampliamente defendido por sectores de izquierda que insisten, teóricamente, en que el Estado debe “compensar” las fallas del mercado con gasto expansivo. Pero ese discurso ha demostrado tener un alto costo, no solo económico, sino institucional y moral. Y frente a ese paradigma, ya hay un contramodelo funcionando: la Argentina de Javier Milei.

Ecuador: gastar para complacer, sin pagar la factura

La asignación presupuestaria 2025 prioriza áreas como educación, salud y seguridad, lo cual en principio es positivo. Pero el problema no está en qué se gasta, sino en cómo se financia ese gasto. La respuesta es sencilla: con endeudamiento y déficit estructural, lo que posterga las soluciones reales y convierte al Estado en una máquina de generar clientelismo electoral a través de bonos sociales como Jóvenes en Acción o Ecuatorianos en Acción.

Este comportamiento es típico del populismo: utilizar el presupuesto para ganar votos, no para construir institucionalidad. Gasto fácil hoy, crisis mañana. Y mientras tanto, los sectores más pobres creen que están recibiendo ayuda, cuando en realidad están siendo empujados a la dependencia estatal crónica.

Milei y el superávit argentino: cuando la teoría se vuelve práctica

Frente a este modelo populista, Javier Milei en Argentina demostró que sí es posible tener un Estado con superávit fiscal incluso en medio de una crisis heredada. En los primeros siete meses de su gobierno, el Estado argentino logró revertir más de una década de déficits fiscales crónicos, alcanzando superávit financiero y primario consecutivos.

¿Cómo lo hizo?

  • Recorte drástico de gasto improductivo.

  • Eliminación de subsidios mal diseñados.

  • Privatización parcial de empresas ineficientes.

  • Reorganización del Estado con enfoque en eficiencia.

  • Reducción de privilegios políticos y clientelares.

Muchos sectores de izquierda gritaron “ajuste” y “neoliberalismo salvaje”. Pero los resultados están a la vista: el déficit dejó de ser un dogma inevitable y se transformó en una elección política.

Este es un punto fundamental. Durante años, ciertos teóricos progresistas nos repitieron que “el déficit no importa”, que “el Estado puede gastar sin límites porque emite su moneda” o que “el gasto público genera crecimiento”. Pero estas ideas ya no resisten el análisis empírico. Argentina demostró que la austeridad responsable no solo es posible, sino necesaria para frenar el descalabro de un país.

Populismo fiscal: disfraz de justicia social, arma de destrucción institucional

El populismo fiscal se presenta como política social, pero no es más que una herramienta de control de masas. Consiste en regalar dinero que el Estado no tiene, con el objetivo de crear dependencia emocional, económica y política. Este modelo ha sido la norma en regímenes como los de Chávez, Correa, Cristina Kirchner o Petro, con los resultados que todos conocemos: inflación, deuda, fuga de capitales, y un Estado sobredimensionado e ineficiente.

El caso ecuatoriano no es extremo, pero sí preocupante. Un déficit del 4,4 % del PIB es insostenible para una economía dolarizada, con baja recaudación tributaria, deuda creciente y sin acceso amplio a mercados de crédito. Cada punto de déficit significa mayor dependencia del financiamiento externo o más presión sobre los recortes futuros.

El valor del presupuesto equilibrado

Presupuestar bien no es una obsesión tecnocrática. Es un acto de responsabilidad con el futuro. Significa proyectar ingresos de forma realista, priorizar el gasto que genera retorno social o económico, y evitar el clientelismo.

En contraste con la narrativa del déficit “social”, el superávit permite libertad. Libertad para invertir, para responder a emergencias, para bajar impuestos sin desfinanciar el Estado, y para no caer en manos del FMI o de prestamistas que condicionan desembolsos.

El equilibrio presupuestario permite, además, reconstruir la confianza en el Estado, atraer inversión, reducir la inflación y evitar que los ciudadanos paguen con impuestos futuros o con deterioro de servicios públicos las malas decisiones de hoy.

Ecuador debe elegir entre el futuro o la ficción

La discusión no es técnica, es moral. ¿Debe el Estado seguir siendo una máquina de subsidios y votos, o debe convertirse en un garante de estabilidad y desarrollo a largo plazo?

El caso argentino de Milei ha roto con el mito del “déficit inevitable”. Ecuador puede y debe aprender de esta experiencia. No es populismo o colapso. Hay una tercera vía: la responsabilidad fiscal, la austeridad inteligente, y la eficiencia con rostro humano.

Lo verdaderamente revolucionario hoy no es gastar más, sino gastar mejor y dentro de las posibilidades reales. Eso exige carácter, visión y liderazgo. Cualidades que escasean en el populismo, pero que son urgentes para rescatar a Ecuador del estancamiento.

🌍📢 ¡No te quedes fuera del debate que marcará el futuro de Ecuador y la región!
En nuestro blog analizamos sin filtros los temas más candentes: déficit fiscal, populismo, responsabilidad política y los ejemplos que ya están transformando países como Argentina.

👉 Aquí encontrarás opinión crítica, análisis profundo y argumentos claros que no verás en los medios tradicionales.

🔥 Síguenos ahora y forma parte de una comunidad que busca la verdad y soluciones reales.

Share:

martes, 13 de mayo de 2025

El exceso de regulaciones: la trampa invisible del desarrollo en Ecuador

 


Durante décadas, los ecuatorianos hemos vivido bajo la creencia de que todo debe estar regulado por el Estado. Desde cómo se puede abrir un negocio hasta cómo debe funcionar el mercado laboral, la intervención ha sido la regla. Esta cultura normativa, profundamente arraigada, ha convertido a Ecuador en uno de los países con mayor carga regulatoria de la región, y los resultados saltan a la vista: estancamiento económico, informalidad galopante, baja competitividad, desempleo permanente y fuga de talento.

La historia nos ha demostrado que los países que prosperan son aquellos que dejan espacio para que las personas tomen decisiones económicas libremente. Adam Smith, el padre de la economía moderna, advertía ya en el siglo XVIII sobre los peligros del intervencionismo excesivo. En La Riqueza de las Naciones, Smith defendía la idea de que el interés individual, guiado por una “mano invisible”, produce más bienestar colectivo que cualquier planificación centralizada. En cambio, cuando el Estado regula en exceso, sofoca esa capacidad de adaptación y de creación de valor.

El caso ecuatoriano es sintomático. Nuestra Constitución del 2008 creada al amparo de creencias estatistas, con más de 400 artículos, ha institucionalizado el deseo de controlar cada aspecto de la vida nacional. Esta hiperregulación no solo ralentiza la economía, sino que frena la innovación y desincentiva la inversión. ¿Cómo puede un emprendedor competir en un entorno donde debe pedir permiso para todo y donde las reglas cambian con cada gobierno? Una reforma tributaria en promedio durante los últimos 15 años, confirma que las regulaciones es cosa habitual entre los políticos que lideran la intervención estatal.

Friedrich Hayek, otro gran pensador del siglo XX, advertía en Camino de servidumbre que la planificación económica centralizada lleva, inevitablemente, al estancamiento y a la pérdida de libertades. Hayek señalaba que los reguladores jamás podrán tener toda la información que el mercado produce y que solo una economía libre puede asignar eficientemente los recursos. En Ecuador, la realidad es que muchas regulaciones no resuelven problemas; los crean, a tal punto que las leyes creadas se vuelven un laberinto sin salida.

El resultado es un país poco competitivo. Según el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage, Ecuador ocupa posiciones rezagadas frente a países con menos intervencionismo como Chile o Uruguay. En vez de abrirnos al mundo y permitir que nuestras empresas se modernicen, seguimos atrapados en un marco legal que asume que todo lo privado debe ser sospechoso y todo lo estatal debe ser omnipresente.

Lo que se necesita no es más control, sino más confianza en los ciudadanos, en sus decisiones, en su capacidad para adaptarse, crear y progresar. La reducción inteligente de regulaciones no significa dejar a la sociedad a la deriva. Significa facilitar el emprendimiento, permitir que florezcan nuevas ideas y liberar el potencial productivo de millones de ecuatorianos.

Necesitamos revisar con urgencia nuestro marco legal y constitucional. Las regulaciones deben existir para proteger derechos básicos, no para dictar cómo deben funcionar los mercados o imponer rigideces que solo sirven para perpetuar privilegios y burocracia. No hay crecimiento sin libertad, y no hay libertad sin un entorno donde el ciudadano tenga espacio para actuar sin pedir permiso constantemente.

Mientras en países más abiertos la disrupción tecnológica, por ejemplo, genera movimientos rápidos de capital y reorientación de modelos de negocio, en Ecuador el cambio suele estrellarse contra el muro de lo normado. La competitividad interna se ahoga no por falta de talento o recursos, sino por un sistema institucional rígido, incapaz de responder con agilidad a los desafíos del entorno global.

Además, la Constitución vigente impide en muchos casos corregir el rumbo cuando las políticas fallan. Todo está “protegido por derechos”, incluso el error. El exceso de garantismo jurídico paraliza la acción del Estado cuando es necesaria y bloquea la iniciativa privada cuando intenta ocupar espacios que el Estado no logra atender con eficiencia.

La salida de nuestro estancamiento no vendrá de más controles, sino de más libertad. Es hora de confiar en el mercado y en las personas, como lo han hecho todas las naciones que han prosperado.

Crees que es el momento de cambiar la Constitución del 2008 por una nueva y con menos artículos? Leo tu comentario.

Share:

sábado, 3 de mayo de 2025

El Código Laboral del Ecuador: una camisa de fuerza en pleno siglo XXI


En Ecuador, hablar del Código del Trabajo es como abrir un libro de historia que se niega a ser actualizado. Mientras el mundo laboral cambia a ritmos acelerados (con la expansión del teletrabajo, las plataformas digitales, el empleo por proyecto o por horas) nuestra legislación sigue anclada en una lógica de fábrica del siglo pasado, con rigideces que lejos de proteger al trabajador, lo empujan a la informalidad.

El Código ecuatoriano tiene elementos que, en su momento, representaron avances importantes: la irrenunciabilidad de derechos, la estabilidad relativa del empleo, la jornada máxima, entre otros. Pero lo que una vez fue progreso, hoy se ha convertido en un obstáculo estructural. El mayor problema no es que proteja, sino que impone una única forma de entender el trabajo: contrato a tiempo completo, jornada rígida, afiliación obligatoria al IESS bajo esquemas únicos, y costos fijos sin proporcionalidad. Y esto, en un país donde la informalidad es la forma predominante de inserción laboral, representa un contrasentido.

El Código prohíbe contratar por horas, incluso cuando el trabajo parcial es la única posibilidad para ciertos sectores productivos o perfiles de trabajadores: estudiantes, madres solteras, adultos mayores, o personas que buscan complementar ingresos. Esta negativa no tiene sustento técnico ni ético: ¿por qué obligar a una persona a estar fuera del sistema formal simplemente porque no puede o no desea trabajar ocho horas al día? El resultado es un modelo binario: o entras completo al mercado formal (si puedes pagar el costo), o te quedas fuera.

Otro punto crítico es la afiliación obligatoria al IESS con cargas rígidas, que termina elevando los costos laborales incluso para trabajos de baja intensidad o corto plazo. Esto desincentiva la contratación, especialmente entre microempresas y emprendedores, que no tienen márgenes para sostener estas obligaciones. El Código asume que toda relación laboral debe tener el mismo peso institucional, sin considerar escalas, temporalidades ni realidades sectoriales.

Esta visión estatista del trabajo, que concentra todas las responsabilidades en el empleador sin ofrecer vías intermedias, ha llevado al país a cifras alarmantes. Según el INEC (Primicias, enero 2025), el 56% de los trabajadores se encuentra en la informalidad, una cifra récord desde 2021. Pero el problema no se agota ahí: este sistema ha creado una economía dual, donde los trabajadores formales (una minoría) tienen acceso a derechos, mientras que la mayoría trabaja sin cobertura, sin estabilidad, y con ingresos fluctuantes, no porque lo elijan, sino porque el sistema no les ofrece otra salida.

Y si el argumento es que flexibilizar la legislación genera precarización, basta mirar a los países con mejores resultados laborales: Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega y Suecia. Allí, la flexibilidad va de la mano con derechos efectivos, seguros de desempleo, formación continua y libertad de contratación. La flexiseguridad, como se conoce a este modelo, parte del principio de que un mercado laboral saludable es aquel donde se puede contratar fácilmente, pero también transitar sin temor entre empleos, con el respaldo del Estado.

El Ecuador necesita, con urgencia, una reforma laboral integral, inteligente y sin dogmas. No se trata de eliminar derechos, sino de reconocer que la libertad de contratar también es un derecho. Un código que impide formas modernas de empleo, que castiga al pequeño empleador, que encarece la contratación, y que asume que todos los trabajadores deben ser tratados con el mismo molde, no está protegiendo a nadie. Está paralizando la economía.

El trabajo ha cambiado. El mundo ha cambiado. Solo el Código se niega a cambiar. Y mientras eso ocurra, seguirán creciendo la informalidad, la frustración y la desconfianza. Es hora de una legislación que confíe en el ciudadano, que deje de criminalizar al empleador, y que entienda que el desarrollo económico requiere libertad con responsabilidad, no rigidez con discurso social.


Por: Econ. Luis Cedillo-Chalaco, MSc. 

Share:

jueves, 17 de abril de 2025

El colapso del correísmo: Ecuador eligió libertad y futuro

 


Durante las últimas décadas, gran parte de América Latina fue escenario de la hegemonía de gobiernos de izquierda radical, cimentados en promesas populistas, discursos engañosos y manipulación emocional sistemática. Estos regímenes, lejos de promover la justicia social prometida, impusieron prácticas autoritarias, corrupción generalizada y coerción disfrazada de participación ciudadana. Sin embargo, parece haber llegado el momento en que este guion ya no convence a las sociedades latinoamericanas. En países como Argentina y Ecuador, las urnas están expresando claramente un rechazo contundente hacia este tipo de políticas.

En Ecuador, el mensaje del pueblo fue rotundo. La elección presidencial del 13 de abril de 2025 dio una clara victoria a Daniel Noboa, quien superó por aproximadamente un 11% a su rival, Luisa González, representante de la izquierda progresista vinculada al correísmo. Este resultado no fue producto del azar ni de campañas efímeras, sino una respuesta deliberada de los ciudadanos que optaron por romper con un pasado marcado por discursos polarizantes y corrupción política.

La campaña de Noboa estuvo enfocada en atender dos grandes preocupaciones nacionales: la inseguridad ciudadana y el narcoterrorismo. Presentó propuestas concretas para fortalecer las fuerzas de seguridad, recuperar territorios dominados por la delincuencia organizada y restaurar la paz social. Además, ofreció un plan económico orientado a ordenar las finanzas públicas, atraer inversiones, generar empleo y responder ágilmente ante situaciones de crisis, como evidenció durante las recientes inundaciones que afectaron al país.

En contraste, el correísmo sufrió una debacle política, resultado de múltiples errores estratégicos. Se mantuvo en una narrativa divisiva con propuestas controvertidas como los cuestionados "gestores de paz" y especulaciones sobre la desdolarización, que representaba un suicidio económico para Ecuador. Las filtraciones recientes de chats que revelaron prácticas corruptas y manejos poco transparentes profundizaron aún más la crisis interna de este movimiento.

Este colapso no solo fue evidente en las urnas presidenciales, sino también en la Asamblea Nacional, donde el correísmo perdió fuerza política al quedar reducido a 66 legisladores tras la salida de la asambleísta Mónica Salazar. La fractura de su discurso unificado del pasado simboliza la decadencia irreversible del modelo político representado por Rafael Correa.

Hoy, Ecuador avanza hacia una nueva etapa. Atrás quedan las promesas incumplidas y los liderazgos mesiánicos. La sociedad ecuatoriana mira hacia adelante con optimismo y exigencia, consciente de que la política debe servir como herramienta para construir una nación más libre y próspera. Este cambio podría también marcar un precedente para otros países como Colombia y Chile, cuyos gobernantes de izquierda enfrentan críticas crecientes por acciones cuestionables que podrían acelerar el fin del dominio ideológico de izquierda en la región.

Este fenómeno de declive no es exclusivo de Ecuador. En Colombia, el gobierno de Gustavo Petro enfrenta una marcada caída en su aprobación popular debido a controversias políticas internas y la ineficacia en la implementación de sus políticas. En Chile, el presidente Gabriel Boric experimenta un descenso similar en la popularidad, derivado de la insatisfacción social por su gestión económica y social. Asimismo, Argentina expresa un claro rechazo electoral hacia las políticas kirchneristas que siguen tratando de torpedear al gobierno liberal del presidente Javier Milei, y Brasil muestra señales claras de cambio con derrotas locales significativas para el Partido de los Trabajadores. Estos casos confirman que América Latina está en un proceso de transición política hacia opciones más pragmáticas y alejadas de las prácticas que caracterizaron a la izquierda radical en las últimas décadas. El tiempo dirá si esta transformación se consolida o queda en mera esperanza.


Por: Econ. Luis Cedillo-Chalaco, MSc.

Share:

miércoles, 9 de abril de 2025

El precio del petróleo y el frágil equilibrio fiscal del Ecuador

 



Importancia del petróleo en el presupuesto ecuatoriano

El petróleo ha sido históricamente una fuente esencial de ingresos para Ecuador, representando una parte significativa de los recursos fiscales. Sin embargo, no se ha tomado en cuenta que la producción petrolera viene decayendo y enfrenta desafíos en su capacidad de exploración. La producción viene registrando una disminución que en el 2024 llega al 2%, con una producción promedio de 466.895 barriles diarios que incluye producción de empresas privadas y pública, la cifra más baja desde 2020 . Además, el crudo ecuatoriano se comercializa con un "castigo" en el mercado internacional, debido a su calidad y otros factores, lo que significa que se vende a precios inferiores al referencial WTI, con descuentos que oscilan entre $6 y $8 por barril, en otras palabras una reducción de producción solo golpea las finanzas públicas.​

Impacto de la caída en los precios del WTI

Recientemente, el precio del WTI ha experimentado una notable disminución, situándose en $55,76 por barril el 9 de abril de 2025, con incrementos muy por debajo de los $63,7 (ver gráfica) proyectados en el presupuesto nacional . Esta caída se atribuye, en parte, a las tensiones comerciales globales y a la imposición de aranceles entre las principales economías por parte del gobierno del presidente Donald Trump. Esta situación reduce los ingresos petroleros del país, ampliando el déficit fiscal y limitando la capacidad del gobierno para financiar programas y servicios públicos, por lo tanto, la dependencia al petróleo sigue golpeando la capacidad de gestión del gobierno de turno, sin que hasta ahora entiendan los ambientalistas o los grupos políticos de extrema izquierda que comparten bandera de protesta.

Ideologías de izquierda y el gasto público

Las corrientes de izquierda siguen promovido políticas de incremento del gasto público para estimular la economía y reducir desigualdades. Sin embargo, en un contexto de ingresos petroleros menguantes, mantener o aumentar el gasto sin fuentes de financiamiento sostenibles puede conducir a déficits fiscales insostenibles y al incremento de la deuda pública. Siguen creándose leyes que hacen que inercialmente suba el nivel de gastos con mucha indisciplina fiscal, nada hacen por entender que esas acciones solo destruyen la economía e hipotecan el futuro del país

Riesgos para la dolarización

La dolarización, implementada en Ecuador en el año 2000, ha proporcionado estabilidad económica y control de la inflación. No obstante, este sistema limita la capacidad del país para responder a shocks externos mediante políticas monetarias, ya que no puede emitir su propia moneda . La disminución de ingresos por exportaciones petroleras reduce la entrada de dólares al país, esenciales para mantener la liquidez en una economía dolarizada. Si esta tendencia persiste, se podrían generar presiones sobre el sistema financiero y comprometer la sostenibilidad de la dolarización. Por lo que aumentar la IED para exploración y explotación de nuevos campos es vital en un contexto de falta de recursos, no hacerlo, solo cultiva la posibilidad de un caos político y económico.

Conclusión

La reciente caída en los precios del petróleo presenta desafíos significativos para la economía ecuatoriana, especialmente en términos de financiamiento fiscal y estabilidad macroeconómica. Es imperativo que las autoridades implementen políticas fiscales prudentes, diversifiquen las fuentes de ingresos y promuevan sectores económicos alternativos al petróleo. Solo así es posible garantizar la sostenibilidad fiscal y preservar los logros alcanzados bajo el régimen de dolarización. No hacerlo, solo contribuirá a más diferimientos en la atracción de recursos para explotar la riqueza del subsuelo que es clave para el país.

¿Crees que Ecuador podrá mantener la dolarización si sigue cayendo el precio del petróleo? ¡Déjanos tu opinión y sigue el blog para más análisis económicos!

Share:

Translate

Powered By Blogger

Labels

Libertad Socialismo Memes Estado Liberalismo América Latina Capitalismo Comunismo Ecuador Educación Videos Gasto Público Pobreza Venezuela Corrupción Cuba Mercado Populismo libertad individual Democracia Derechos Humanos Deuda Dictaduras Geopolítica Hayek Justicia social Milei Mises Planificación clientelismo político economía liberal juventud universitaria libertad económica Argentina Cambio climático China Crisis Dolarización Ideología Impuestos Inmigración Inteligencia Artificial Intervencionismo Estatal Israel Izquierda Latinoamericana Karl Marx Lenguaje Marxismo Neoliberalismo Nicaragua Partido Política Populismo económico Salvaje Subsidios Trump autonomía colectivismo economía educación liberal libertad de expresión libre mercado precios superávit fiscal 12 de octubre; mestizaje; Intercambio Colombino; epidemias coloniales; alianzas indígenas ALBA ANTIFA violencia Ajuste fiscal Alianzas Público-Privadas Aranceles Armenia Armenia y Turquía Automatización Autonomía digital Autoritarismo Axel Kaiser Ayn Rand Balcanes Bancos Centrales e inflación Big Data Blockchain Bloqueos viales Bolivia Bruselas Bukele Burocracia Business Intelligence CAN CONAIE Ecuador Calidad institucional Canadá Capital Capitalismo creativo Capitalismo en China Carl Menger Carlos Rangel Ciclo económico artificial Comercio Comparación capitalismo vs comunismo. Competitividad Comunicación Conflictos geopolíticos Constituciones Constitución de Cádiz Constitución de Ecuador Control político Cooperación internacional Cooperativas. Corrupción estatal Costos unitarios Creatividad individual Crecimiento Criptoestafas Crisis del capitalismo. Crisis humanitaria Cuba dictadura; bloqueo; GAESA; militares; Remesas; Cuba DDHH Daniel Noboa DeepSeek Derecho internacional y dictaduras Desarrollo económico chino Descentralización Desempleo Desigualdad Desigualdad política Dictaduras latinoamericanas Dinero Disciplina fiscal Discursos mesiánicos Disney+ Doctrina Social de la Iglesia Déficit fiscal vs. sostenibilidad EPS Economía de Mercado Economía de escala Educación financiera Efectivo Eficiencia estatal Emprendedor Envidia social Escuela Austriaca Escuela Austríaca Escuela de Salamanca Estado de bienestar Estado de derecho Estado empleador Estado y libertad individual Estado y mercado Estados Unidos Estadísticas Expansión crediticia FMI FOMO Fe y Economía Fidel Castro Fourier Complex Fracaso Fracaso del asistencialismo Friedman Gale Pooley Genocidio Genocidios históricos Globalización Greg Abbott Guerra Hegel Henry Hazlitt Hombre superior IA en educación IA en el trabajo IESS IVA Ideas Antizurdos Ideología woke; Nuevas masculinidades; Sociedad tradicional; Fragilidad de Occidente; Masculinidad protectora Igualdad Igualitarismo Inflación Innovación tecnológica Instituciones Inteligencia Humana Internet Intolerancia Inversión. Irán vs Israel; Conflicto Medio Oriente; Fundamentalismo islámico; Democracias occidentales; Ayatolás y libertad Izquierda JOMO Javier Milei Juan de Mariana Jubilaciones Justicia Social Cristiana Justicia internacional Keynes Kirzner La rebelión de Atlas Lavado de dinero Ley de Wright León XIII Liberalismo económico Liberalismo político y económico Liberalismo social Libertad de pensamiento Libertad tecnológica Libros Ludwig von Mises Mamdani Masacres. Masas Masas; Democracia; Izquierda; Libertades; Política Maslow Mediocridad Mercosur Meritocracia Microcredenciales Migración forzada y socialismo Minería de oro Movilizaciones sociales Navidad y libertad Netflix Nueva York Occidente Oclocracia; Colectivistas; Minarquista; Planificación;Venezuela; Competencia Oclocracia; Populismo; Colectivismo Palestina Paros Participación privada Películas Pensiones Petróleo Piketty y Varoufakis Planificación indicativa; Libre mercado; Intervención estatal; Rent-seeking Planificación pública Pobreza en China socialista Poder Políticas sociales liberales Populismo constitucional Populismo fiscal Praxeología Presión fiscal Presupuesto equilibrado Progreso Propiedad Privada. Párasito social Redistribución del ingreso Reducción del Estado Reforma económica. Reformas de Deng Xiaoping Reformas pro mercado Regímenes socialistas Reinserción social Religión Represión estatal Responsabilidad fiscal Retroceso económico Revolucionario Ricos Robert Nozick Roger Schank Salario Mínimo Salarios Seguridad Seguridad Social Sindicatos Socialismo latinoamericano Starlink Tamaño del Estado Tecnología satelital Terrorismo Texas educación. Tipo de cambio Tokenización Trabajo Ultraizquierda Universidad Universidades disruptivas Unión Europea Vargas Llosa Votos abuso de poder acumulación de reservas adoctrinamiento educativo agotamiento institucional ambientalismo extremo bandas cambiarias batalla cultural bienestar juvenil bloqueos Colombia 2021 burocracia excesiva calidad de vida. capitalismo vs socialismo capitalismo y elecciones ceguera ideológica celebración en países libres censura comunista clientelismo colapso colapso productivo. combustibles combustibles América Latina competencia digital comunicación digital consumidor contratación pública control estatal control ideológico crisis del progresismo crisis económica crisis económica Bolivia Argentina Ecuador cuentas de ahorro educativas datos libres debate político basado en datos desarrollo desarrollo económico descubrimiento desinformación desregulación deterioro económico dictadura dictaduras de izquierda déficit comercial dólares economía del entretenimiento economía política del ajuste. emprendimiento emprendimiento y reglas claras encíclica rerum novarum equidad falacia de la ventana rota filosofía liberal fracaso del socialismo latinoamericano historia económica liberal. ideología woke imperialismo imputación económica individualismo inmigrantes instituciones en América Latina inversión privada izquierda radical. juventud y política juventud. keynesiano latinoamericano lenguaje político leyes desfinanciadas liberalismo español liberalismo y migración libertad académica libertad educativa manipulación ideológica medios progresistas meritocracia en peligro microescuelas migración. modelo económico del streaming. motosierra movimientos sociales nacionalizaciones necesidades negación de la realidad orden espontáneo pandillas participación ciudadana pensamiento liberal plataformas de streaming pobreza. poder político política migratoria. política monetaria. populismo de izquierda productividad progreso económico protestas Chile 2019 pueblo organizado redes sociales reformas constitucionales regulación regímenes de izquierda remesas. renta básica universal resistencia ciudadana sesgo mediático. sindicatos y déficit fiscal sistemas socialistas y restricciones soberanía económica socialismo autoritario socialismo militante socialistas teoría tipo de cambio flexible tramitocracia ultraizquierda y desestabilización utopía valor económico vida plena. violencia woke Élites gobernantes Ética tecnológica Índice Simón de Abundancia; Redistribución de la riqueza; Superabundancia; Libertad económica; Igualdad social vs progreso. Índices

Este blog presenta algunas ideas económicas sobre el comportamiento nefasto que tienen las ideas del colectivismo socialista, progresista o wokista, sobre la vida de las personas y los perjuicios que ocasionan en los países que las aplican.

Vistas a la página